Las clases de un año brillaban con luz propia, y esto es porque se han convertido en un escenario de magia preparado para investigar, explorar, aprender, descubrir y todo ello gracias a la luz: luces de colores, luz negra, lámparas, linternas… Los pequeños entraban en la sala y se quedaban asombrados, podías ver como la curiosidad y la ilusión se reflejaba en sus ojos. Además venían vestidos para la ocasión, de blanco, para brillar mucho más al entrar en contacto con la luz negra. Han disfrutado mucho de esta pequeña sesión de luz por eso so dejamos estas fotos para que vosotros también disfrutéis: