Si hay una actividad que los alumnos recuerdan para siempre es el retiro de cuarto. Hemos pasado tres días en la búsqueda de nuestro propio yo, nos hemos intentado alejar de nuestras máscaras, acercarnos a Dios. Para ello hemos reído, hemos llorado, hemos cantado, reflexionado y nos hemos apoyado en nuestros catequistas y compañeros. Gracias a todos por formar parte de este imborrable recuerdo.