El pasado jueves 10 asistimos al primer acto de la graduación: la misa en nuestra Iglesia, con la asistencia de los alumnos, algunos padres y profesores. El P. Enrique Rodríguez-Varas acompañado de Pedro Jara oficiaron una emotiva ceremonia que daba comienzo a la despedida que tendría lugar el viernes siguiente. Los alumnos acompañaron con sus ofrendas y peticiones.

 

El viernes 11 tuvo lugar la segunda parte de la graduación. La iglesia se quedó pequeña para albergar a todos los familiares y amigos que quisieron acompañar a los alumnos en un día tan especial.

En un acto marcado por la emotividad, pudimos disfrutar de las palabras de agradecimiento de los alumnos, que en boca de Almudena Corella y Diego Bote hicieron un recorrido lleno de anécdotas por toda su vida escolar, desde bien pequeños hasta Bachillerato. Despertaron las sonrisas de sus compañeros y de los asistentes.

El representante del AMPA, el Sr. Ballesta dirigió unas palabras de ánimo a los alumnos en la etapa que están a punto de comenzar, además de agradecer la labor conjunta de padres y colegio en la educación de sus hijos. Varios alumnos (Adela Gómez, Clara Jara, Lucía Urbano, Marta García-Yáñez y Carlos de Arteaga) nos deleitaron con una versión maravillosa del  Allelujah, en la que descubrimos alguna que otra voz sorprendente.

Por su parte, el director del centro, el Sr. Velo, hizo una reflexión muy acertada de la labor educativa cuando se lleva en conjunto, en casa y en el colegio, para conseguir sacar lo mejor de los jóvenes.

El acto académico finalizó con la imposición de becas y la entrega de orlas y pines del centro. Tras el tradicional ágape en la calle escolar, los alumnos realizaron la cena de despedida acompañado de los profesores.

 

Queridos alumnos, sentíos orgullosos de pertenecer a la gran familia escolapia. Nosotros no podemos estar más orgullosos de vosotros, nos sentimos partícipes de vuestra historia y esperamos que llevéis siempre en vuestro corazón las enseñanzas que habéis recibido de manos de todos los que hemos tenido la suerte de teneros en nuestras vidas.

Ahora que iniciáis un nuevo tramo en vuestro camino os deseamos lo mejor y sobre todo que pongáis vuestro grano de arena en ayudar a hacer un mundo mejor. Esta será siempre vuestra casa.